Sin recurrir al Diccionario de la RAE ni a tecnicismos, la información en cualquiera de sus presentaciones, ya sea cuali o cuantitativa, objetiva o subjetiva, precisa o difusa, etc., es aquel elemento que nos permite decidir. Quien no cuenta con información no decide, simplemente apuesta.
Y generalmente, apuesta a que ¨las cosas salgan bien¨. Te suena?
¨Bajemos¨ al día a día de un empresario Pyme, hombre curtido en el fragor de muchas batallas libradas y ganadas a los vaivenes de nuestra economía, al cual podríamos definir como un ¨sobreviviente¨ a pura garra e instinto; quien recibe el rumor de que su principal competidor está a pocas semanas de lanzar al mercado una innovación que superará con creces a su mejor producto.
Sabe que dormirse en los laureles significa una seria amenaza para su empresa, conoce las implicancias financieras, organizacionales y hasta psicológicas para su plantel de colaboradores.
Su experiencia le dice que en su sector industrial, el celo puesto en el secreto hace que sea casi imposible confirmar ese rumor que lo desvela, y que, en caso de ser cierto, lo cual tiene muchas probabilidades de ocurrir, está en problemas.
Conoce a sus clientes, y sabe que le serán fieles...hasta que tengan los suficientes motivos para dejar de serlo. El mercado no espera a nadie.
¿Se lanza a invertir recursos en acciones preventivas? Eso puede ser muy costoso. Ok, más costoso será el escenario hasta ahora planteado, pero los recursos, como sabemos, son escasos. Poco o ningún margen para el error.
¿Toma una posición agresiva y juega su mejor carta, anticipándose y sacando ¨de la galera¨ aquel producto que tenía pensado lanzar recién para el año que viene?.
Y si no era cierto?Y generalmente, apuesta a que ¨las cosas salgan bien¨. Te suena?
¨Bajemos¨ al día a día de un empresario Pyme, hombre curtido en el fragor de muchas batallas libradas y ganadas a los vaivenes de nuestra economía, al cual podríamos definir como un ¨sobreviviente¨ a pura garra e instinto; quien recibe el rumor de que su principal competidor está a pocas semanas de lanzar al mercado una innovación que superará con creces a su mejor producto.
Sabe que dormirse en los laureles significa una seria amenaza para su empresa, conoce las implicancias financieras, organizacionales y hasta psicológicas para su plantel de colaboradores.
Su experiencia le dice que en su sector industrial, el celo puesto en el secreto hace que sea casi imposible confirmar ese rumor que lo desvela, y que, en caso de ser cierto, lo cual tiene muchas probabilidades de ocurrir, está en problemas.
Conoce a sus clientes, y sabe que le serán fieles...hasta que tengan los suficientes motivos para dejar de serlo. El mercado no espera a nadie.
¿Se lanza a invertir recursos en acciones preventivas? Eso puede ser muy costoso. Ok, más costoso será el escenario hasta ahora planteado, pero los recursos, como sabemos, son escasos. Poco o ningún margen para el error.
¿Toma una posición agresiva y juega su mejor carta, anticipándose y sacando ¨de la galera¨ aquel producto que tenía pensado lanzar recién para el año que viene?.
Así podríamos continuar relatando su realidad, pero creo que ya la graficamos.
Todos, alguna vez en algún ámbito de nuestra vida, actuamos como adivinos arrojando la moneda al aire y ¨decidiendo¨ que el azar ¨decida¨ nuestra suerte con respecto a determinada circunstancia. En la empresa esto también ocurre...y muy a menudo, aunque no se admita.
Dato1: Bajo estricto off the record, el 68% de los gerentes y directores entrevistados confesaron vivir esta situación más seguido de lo que quisieran, con resultados poco alentadores.
Seguramente mas de uno de ustedes dirá: ¨...pero esto se resuelve con un simple análisis Costo-Beneficio!!!... la resultante me dirá que hacer¨. Ok, estamos de acuerdo. Sin embargo...
Dato 2: El 83,7% de dichas personas, admitió que invertir en ¨Inteligencia Competitiva¨ o simplemente en contar con información de calidad para la toma de decisiones, no figura entre sus prioridades, y que la primera palabra que asocian con estos conceptos es ¨caro¨, y la segunda es ¨perder tiempo¨. Ambas muy ligadas al casi sagrado precepto heredado de la generación anterior: ¨estamos acá para trabajar¨, entendiendo por tanto que trabajo es sinónimo de esfuerzo y movimientos físicos visibles y mensurables. Ergo, quien se dedica a obtener información estratégica para la supervivencia del negocio (ni si quiera hablamos de ganar dinero), pensarla, organizarla y en base a ella diseñar un curso de acción, no trabaja. ¨Haraganea¨ dirían nuestros queridos y venerables ancianos fundadores.
En absoluto pretendemos sembrar discordias intergeneracionales, que ya suficientes existen por sí solas.
Sí es nuestro objetivo, basados en información estadística relevante y confiable, abrir el debate sobre esta especie de dicotomía en nuestro empresariado. Todos queremos información, sabemos que cuanto mayor calidad de ella tengamos, tendremos mejores probabilidades de aprovechar las oportunidades de mercado, y por lo tanto de crecer competitivamente.
Para ir cerrando, los invito a develar juntos al autor de esta brillante frase:
¨Quien crea que capacitarse es costoso, que pruebe con la ignorancia¨.
Para vos, es ¨caro¨ el acceso a la información?
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